ImagÃnate en un evento social. A medida que la reunión llega a su fin, y sales, un aluvión de pensamientos inundan tu mente. Hablaste en exceso? De no serintenemente ofendido a alguien con un comentario fuera de lugar? Tus compañeros fueron entretenidos o agobiados por tu presencia?
Este patrón de pensamiento que induce la ansiedad puede parecer frustrante, pero es parte de lo que nos hace humanos, nuestras habilidades cognitivas sociales avanzadas de nuestro cerebro.
En un estudio cientÃfico liderado por Northwestern Medicine, los investigadores han investigado los intrinditos aspectos evolutivos de este fenómeno.
El estudio sugiere que los avances evolutivos del cerebro humano en la cognición social podrÃan ser aprovechados para futuras terapias psiquiátricas, ayudando potencialmente a aquellos que sufren de ansiedad o depresión.
Capacidades cognitivas de lagarto y social
A menudo nos encontramos atrasados en pensamientos, tratando de descipitar las emociones y las intenciones de quienes nos rodean.
-Qué siente esa persona, pensar? Digo algo para molestarlos?, el conocido autor principal Rodrigo Braga.
Esta habilidad cognitiva, sin embargo, es una adición reciente a nuestra lÃnea de tiempo evolutiva. Impone colocarse en zapatos de otro y hacer conjeturas educadas sobre su proceso de pensamiento, a pesar de no tener ninguna evidencia concreta.
El estudio tenÃa como objetivo descifer el vÃnculo entre la relativamente nueva red cognitiva social y la parte antigua del cerebro llamada la amÃgdala, también conocida como el cerebro de la lagarto. La amÃgdala tÃpicamente procesa el miedo y detecta amenazas.
Sin embargo, también gobierna comportamientos sociales como jerarquÃas de crianza, apareamiento, agresión y dominio social.
Funciones cerebrales antiguas y avanzadas
Los investigadores descubrieron que la comunicación entre la ammygdala y la red cognitiva social está en curso.
En particular, el núcleo medial, una parte especÃfica de la amÃgdala que gobierna comportamientos sociales, tiene una conexión con las áreas de redes cognitivas sociales recién evolucionadas que están vinculadas a percibir las emociones e intenciones de los demás.
Este enlace ayuda a dar forma a la función de la red cognitiva social al conceder el acceso al rol de amágdala en el procesamiento de contenidos emocionalmente significativos.
Para descubrir estas conexiones, los investigadores revircieron en una técnica no invasiva de imagen cerebral, conocida como resonancia magnética funcional (fMRI), que se utiliza para medir la actividad cerebral detectando variaciones en los niveles de oxÃgeno en la sangre.
Estos escáneres de alta resolución llegaron cortesÃa de Kendrick Kay, colaborador de la Universidad de Minnesota.
Los escáneres permitieron a los investigadores observar detalles de la red cognitiva social que no se ven en escáneres cerebrales de menor resolución.
Cognición social del cerebro
Entender la interacción entre la amÃgdala y la red cognitiva social ofrece ideas significativas sobre la trayectoria evolutiva del cerebro humano.
Esta relación única representa una sofisticada adaptación que permite un procesamiento social de mayor orden, un atributo crucial para las complejas estructuras sociales que definen las sociedades humanas.
Al alinear las respuestas instintivas con capacidades cognitivas avanzadas, este sistema equipa a los humanos con la capacidad de navegar por paisajes sociales intrinados, promoviendo la cooperación, la empatÃa y el pensamiento teórico.
Tales avances probablemente han sido fundamentales en la supervivencia y el éxito de la humanidad como especie, reflejando una ventaja evolutiva para procesar la información social.
Imáprecciones para la ansiedad y la depresión
Tanto la ansiedad como la depresión implican la hiperactividad de la ammygdala, que puede conducir a respuestas emocionales excesivas y a una regulación emocional dispercional. Los tratamientos actuales, como la estimulación cerebral profunda, son invasivos debido a la ubicación profundamente sentada de la amgdala en el cerebro.
Con las percepciones que proporciona este estudio, la estimulación magnética transcraneal (TMS), un procedimiento menos intrusivo, podrÃa utilizarse para dirigirse indirectamente a la amÃgdala centrándose en las regiones interconectadas. Esto podrÃa ofrecer una nueva ruta de tratamiento más cómoda para aquellos que tratan de estos trastornos.
Esto significa que estamos un paso más cerca de aliviar la carga emocional que llevan millones de personas a nuestro alrededor? Sólo el tiempo lo dirá. Pero son estudios como estos los que nos siguen arrastrando hacia adelante en nuestra búsqueda de entendernos mejor a nosotros mismos, a nuestros cerebros y a nuestra humanidad compartida.
Asà que la próxima vez que dejes una reunión social y te dejes despojarte de pensamientos intrusivos sobre la forma en que te ven otros, recuerda que es sólo tu cerebro humano evolucionado en el trabajo. Y quién sabe, este rasgo cognitivo avanzado podrÃa ofrecer un salvavidas a muchos que lidian con su bienestar emocional.

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